LOS SALMOS - Recopilación de Néstor Germán Rodríguez



LOS SALMOS

Tomado de subiblia.com

Recopilación de Néstor Germán Rodríguez

 LOS SALMOS  

Textos bíblicos tomados del libro de los Salmos. Aquí encontrarás pasajes que pueden servirte de inspiración para exaltar, alabar y adorar a Dios por su amor, su grandeza y su poder, o para pasar un tiempo de oración delante del Señor.

1.El Señor es mi pastor, Salmo 23 

1 El Señor es mi pastor;

nada me falta.

2 En verdes praderas me hace descansar,

a las aguas tranquilas me conduce,

3 me da nuevas fuerzas

y me lleva por caminos rectos,

haciendo honor a su nombre.

4 Aunque pase por el más oscuro de los valles,

no temeré peligro alguno,

porque tú, Señor, estás conmigo;

tu vara y tu bastón me inspiran confianza.

5 Me has preparado un banquete

ante los ojos de mis enemigos;

has vertido perfume en mi cabeza,

y has llenado mi copa a rebosar.

6 Tu bondad y tu amor me acompañan

a lo largo de mis días,

y en tu casa, oh Señor, por siempre viviré.

2. El Altísimo es nuestro refugio, Salmo 91

El que habita al abrigo del Altísimo

se acoge a la sombra del Todopoderoso.

Yo le digo al Señor: «Tú eres mi refugio,

mi fortaleza, el Dios en quien confío».

Solo él puede librarte de las trampas del cazador

y de mortíferas plagas,

pues te cubrirá con sus plumas

y bajo sus alas hallarás refugio.

¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte!

(Salmo 91:1-4) 

3. Oración de confesión y renovación espiritual, Salmo 51

Ten compasión de mí, oh Dios,

conforme a tu gran amor;

conforme a tu inmensa bondad,

borra mis transgresiones.

Lávame de toda mi maldad

y límpiame de mi pecado.

Yo reconozco mis transgresiones;

siempre tengo presente mi pecado.

Contra ti he pecado, solo contra ti,

y he hecho lo que es malo ante tus ojos;

por eso, tu sentencia es justa,

y tu juicio, irreprochable.

Yo sé que soy malo de nacimiento;

pecador me concibió mi madre.

Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo;

en lo secreto me has enseñado sabiduría.

Purifícame con hisopo, y quedaré limpio;

lávame, y quedaré más blanco que la nieve.

Anúnciame gozo y alegría;

infunde gozo en estos huesos que has quebrantado.

Aparta tu rostro de mis pecados

y borra toda mi maldad.

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,

y renueva la firmeza de mi espíritu.

No me alejes de tu presencia

ni me quites tu santo Espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación;

que un espíritu obediente me sostenga.

(Salmo 51:1-12) 

4. El Señor guarda a los suyos, Salmo 121

A las montañas levanto mis ojos;

¿de dónde ha de venir mi ayuda?

Mi ayuda proviene del Señor,

creador del cielo y de la tierra.

No permitirá que tu pie resbale;

jamás duerme el que te cuida.

Jamás duerme ni se adormece

el que cuida de Israel.

El Señor es quien te cuida,

el Señor es tu sombra protectora.

De día el sol no te hará daño,

ni la luna de noche.

El Señor te protegerá;

de todo mal protegerá tu vida.

El Señor te cuidará en el hogar y en el camino,

desde ahora y para siempre.

(Salmo 121) 

5. Oración pidiendo ser librado de los enemigos, Salmo 59

Dios mío,

¡líbrame de mis enemigos!

¡Ponme a salvo de los que me atacan!

¡Líbrame de los que cometen iniquidad!

¡Sálvame de esa gente sanguinaria!

Gente poderosa se ha juntado contra mí,

y me acecha para quitarme la vida.

Y no es, Señor, por faltas o pecados míos;

presurosos, se disponen a atacarme

sin que yo haya cometido ningún delito.

¡Míralos! ¡Despierta y ven a mi encuentro!

(Salmo 59:1-4) 

6. Confianza plena en Dios, Salmo 27

El Señor es mi luz y mi salvación;

¿a quién temeré?

El Señor es el baluarte de mi vida;

¿Quién podrá amedrentarme?

Cuando los malvados avanzan contra mí

para devorar mis carnes,

cuando mis enemigos y adversarios me atacan,

son ellos los que tropiezan y caen.

(Salmo 27:1-2)

Porque en el día de la aflicción

él me resguardará en su morada;

al amparo de su tabernáculo me protegerá,

y me pondrá en alto, sobre una roca.

Me hará prevalecer

frente a los enemigos que me rodean;

en su templo ofreceré sacrificios de alabanza

y cantaré salmos al Señor.

(Salmo 27:5-6) 

7. Petición de amparo, guía y protección, Salmo 25

A ti, Señor, elevo mi alma;

mi Dios, en ti confío;

no permitas que sea yo humillado,

no dejes que mis enemigos se burlen de mí.

Quien en ti pone su esperanza

jamás será avergonzado;

pero quedarán en vergüenza

los que traicionan sin razón.

(Salmo 25:1-3)

Señor, hazme conocer tus caminos;

muéstrame tus sendas.

Encamíname en tu verdad, ¡enséñame!

Tú eres mi Dios y Salvador;

¡en ti pongo mi esperanza todo el día!

Acuérdate, Señor, de tu ternura y gran amor,

que siempre me has mostrado;

olvida los pecados y transgresiones

que cometí en mi juventud.

Acuérdate de mí según tu gran amor,

porque tú, Señor, eres bueno.

(Salmo 25:4-7)

Crecen las angustias de mi corazón;

líbrame de mis tribulaciones.

Fíjate en mi aflicción y en mis penurias,

y borra todos mis pecados.

(Salmo 25:17-18)

Protege mi vida, rescátame;

no permitas que sea avergonzado,

porque en ti busco refugio.

Sean mi protección la integridad y la rectitud,

porque en ti he puesto mi esperanza.

(Salmo 25:20-21) 

8. Clamor a Dios y búsqueda de protección, Salmo 31

En ti, Señor, busco refugio;

jamás permitas que me avergüencen;

en tu justicia, líbrame.

Inclina a mí tu oído,

y acude pronto a socorrerme.

Sé tú mi roca protectora,

la fortaleza de mi salvación.

Guíame, pues eres mi roca y mi fortaleza,

dirígeme por amor a tu nombre.

Líbrame de la trampa que me han tendido,

porque tú eres mi refugio.

En tus manos encomiendo mi espíritu;

líbrame, Señor, Dios de la verdad.

(Salmo 31:1-5) 

9. El Señor Todopoderoso está con nosotros, Salmo 46

Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza,

nuestra ayuda segura en momentos de angustia.

Por eso, no temeremos

aunque se desmorone la tierra

y las montañas se hundan en el fondo del mar.

(Salmo 46:1-2)

Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios,

la santa habitación del Altísimo.

Dios está en ella, la ciudad no caerá;

al rayar el alba Dios le brindará su ayuda.

Se agitan las naciones, se tambalean los reinos;

Dios deja oír su voz, y la tierra se derrumba.

El Señor Todopoderoso está con nosotros;

nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

(Salmo 46:4-7)

Vengan y vean los portentos del Señor;

él ha traído desolación sobre la tierra.

Ha puesto fin a las guerras

en todos los confines de la tierra;

ha quebrado los arcos, ha destrozado las lanzas,

ha arrojado los carros al fuego.

«Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios.

¡Yo seré exaltado entre las naciones!

¡Yo seré enaltecido en la tierra!»

El Señor Todopoderoso está con nosotros;

nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

(Salmo 46:8-11) 

10. Podemos confiar en Dios y en su compasión, Salmo 56

Ten compasión de mí, oh Dios,

pues hay gente que me persigue.

Todo el día me atacan mis opresores,

todo el día me persiguen mis adversarios;

son muchos los arrogantes que me atacan.

Cuando siento miedo,

pongo en ti mi confianza.

Confío en Dios y alabo su palabra;

confío en Dios y no siento miedo.

¿Qué puede hacerme un simple mortal?

(Salmo 56:1-4) 

10. Dios nos sostiene y nos ayuda, Salmo 37

Confía en el Señor y haz el bien;

establécete en la tierra y mantente fiel.

Deléitate en el Señor,

y él te concederá los deseos de tu corazón.

Encomienda al Señor tu camino;

confía en él, y él actuará.

Hará que tu justicia resplandezca como el alba;

tu justa causa, como el sol de mediodía.

Guarda silencio ante el Señor,

y espera en él con paciencia;

no te irrites ante el éxito de otros,

de los que maquinan planes malvados.

(Salmo 37:3-7)

El Señor afirma los pasos del hombre

cuando le agrada su modo de vivir;

podrá tropezar, pero no caerá,

porque el Señor lo sostiene de la mano.

He sido joven y ahora soy viejo,

pero nunca he visto justos en la miseria,

ni que sus hijos mendiguen pan.

Prestan siempre con generosidad;

sus hijos son una bendición.

Apártate del mal y haz el bien,

y siempre tendrás dónde vivir.

Porque el Señor ama la justicia

y no abandona a quienes le son fieles.

El Señor los protegerá para siempre,

pero acabará con la descendencia de los malvados.

(Salmo 37:23-28) 



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