HANZ KÛNG (TEOLOGO CATOLICO) Y SUS CRITICAS A IGLESIA - POR NESTOR GERMAN RODRIGUEZ


                          COLECCION CIRCULOS BIBLICOS No. 9

INTRODUCCION

La presentación de este escrito obedece a que este blogs señala como principio que dará cabida a distintas posiciones dentro de nuestra iglesia. En este caso hemos recolectado información que presentamos tal como se recabó sin quitarle ni agregarle nada, es una compilación. Debo señalar que este blog y mi persona  no tomamos postura ante las criticas. Nuestro objetivo es que el lector saque sus propias conclusiones y que esté informado. Adelantamos que presentaremos otro escrito de criticas parecido a este, y también publicaremos las diferencias entre el Papa Francisco y miembros del clero romano.

Estas publicaciones se intercalaran con temas bíblicos como parábolas, milagros, evangelios y tantos otros. 

Esperamos que este material sea de su agrado.

NESTOR GERMAN RODRIGUEZ


HANZ KÛNG (TEOLOGO CATOLICO) Y SUS CRITICAS A LA IGLESIA.

El discutido teólogo católico Hans Küng, adquirió relevancia internacional al expresar su oposición a la Iglesia a fines de la década del sesenta, proponiendo una revisión de las estructuras y un análisis de los dogmas con el objetivo  de rescatar el verdadero sentido de las instrucciones.

Para entender las críticas de Küng contra los dogmas es necesario recordar que un dogma es una doctrina sostenida por una religión que no admite objeción. En el caso de la religión católica, los dogmas son las verdades reveladas que se prueban en sí mismas y se basan en la fe. ¡Negar un dogma es negar la fe!.

Sin embargo, tomaron por diferentes caminos: mientras Ratzinger rechazaba el acercamiento de la Iglesia Católica al mundo moderno por temor a caer en el relativismo, Küng radicalizaba su pensamiento liberal desarrollando una teología crítica”.

El Papa ha advertido del peligro de saberse los "dogmas de la Iglesia" pero no actuar con "espíritu cristiano" mientras que ha defendido que la fe y la religión no son "un espectáculo”.

Küng ha procurado siempre ser conciliador, resaltando aquello que une a las religiones -sobre todo a las tres grandes religiones monoteístas- y relegando a un segundo plano las diferencias que podrían ser objeto de una confrontación crítica.

Estas son algunas de las consideraciones:

El cristianismo está perturbado  por la concentración del poder Papal. Si tenemos un Papa que continuamente aparece como grandioso y aparenta ser el líder espiritual del mundo, sólo los que lo siguen son verdaderos cristianos, sólo la Iglesia Católica romana es la verdadera Iglesia. Esto es lo que pone de los nervios a muchos. Incluso aunque no protesten en público, tratan de obviarlo y no quieren tener nada que ver. 

El proselitismo agresivo de las sectas, la multiplicación de nuevas denominaciones cristianas y las embestidas del agnosticismo, el relativismo y el laicismo". Son signos de los tiempos.

Küng llega a cuestionar la conveniencia de defender a capa y espada la divinidad de Cristo”. Siendo esto muy grave. En su libro «Spurensuche» (Búsqueda de huellas), en el que Küng analiza las principales religiones y sus similitudes y diferencias, se plantea la dificultad que causa al diálogo entre las religiones, la idea de la divinidad de Cristo y el consecuente dogma de la Santísima Trinidad.

Küng empieza sosteniendo que la divinidad de Cristo es una idea que sólo surgió en el año 325, en el Concilio de Nicea convocado por el emperador Constantino, mientras que en los primeros tres siglos del cristianismo se había mantenido la idea judaica del Dios único, y Jesús estaba claramente subordinado al Padre.

En Nicea, Constantino hizo proclamar la igualdad entre el Hijo y el Padre, en una fórmula que, según Küng, «resultó funesta» pues los judíos cristianos se vieron excomulgados, musulmanes y judíos no la entendieron nunca e incluso cristianos actuales tienen «problemas insuperables» con ella.

Esta es una de sus banderas. "Es imposible lograr la paz entre las naciones, sin lograr la paz entre las religiones".

Küng ha estudiado e incluso aceptado como contribuciones positivas a la historia del pensamiento la racionalidad de René Descartes y la dialéctica de Hegel. Asimismo, ha reconocido méritos en las críticas que hicieron a aspectos de la historia del cristianismo autores como Federico Nietzsche, Sigmund Freud y Carlos Marx. Lo cual mostró una impresionante capacidad autocrítica saliendo de un sacerdote y teólogo desde el seno de la misma iglesia.

Según el pensador suizo la experiencia religiosa nace de un estado de confianza originaria en el afecto y el amor de la madre. Antes que cualquier discurso filosófico o religioso existe la relación de amor del niño con la madre.

A Kûng se le acusó de afirmar que Jesús fue un ser humano excepcional, pero sin llegar a ser Dios; una tesis afín a la teología del islamismo que considera a Jesús como un profeta y que, según las autoridades vaticanas colocaba al pensador suizo afuera del cristianismo. En otros tiempos históricos por dichas «herejías» Hans habría terminado, por supuesto, en la hoguera.

Küng no solo no ejerció una función doctrinal oficial, sino que fue públicamente desautorizado como profesor de enseñanzas católicas. Ya había sido amonestado por la Santa Sede en 1975 y finalmente se le prohibió enseñar teología católica en 1979. Su desautorización fue desencadenada por su libro ¿Infalible? en el que da cuenta de los errores del Papa cuando proclama un dogma ex catedra, aconsejando la sustitución de la expresión infalibilidad papal por la de indefectibilidad de la Iglesia, que significa "persistencia en la verdad". De esta manera se hacía compatible la verdad de la Iglesia con algunos errores del Papado.

Todavía no han sido recogidas por la Iglesia católica las tesis innovadoras de Küng: Control de la natalidad, ordenación de la mujer como sacerdotisa, supresión del celibato, de la censura previa en las publicaciones, de la Congregación de la Doctrina de la Fe, descentralización de la estructura y las decisiones de la Iglesia, remodelación de la Curia romana, transparencia de las finanzas de la Iglesia. Es verdad que son muy aperturistas, pero también son aceptadas por muchos fieles católicos. Las ideas de Küng no son doctrina de la Iglesia, pero sí un enorme revulsivo, con la ventaja de que giran en el sentido de los tiempos, y que quizás en el futuro puedan ser asumidas como doctrina oficial de la Iglesia.

En su libro Ser cristiano (1974), uno de los que manejó la Santa Sede para amonestarle, afirma: "Dios quiere la salvación de todos los hombres, sin acepción de personas, y también los no cristianos cumplidores de la ley pueden ser justificados". Este párrafo se enmarca en un apartado cuyo significativo título es: "Salvación fuera de la Iglesia".

En su obra Luz en el mundo (2010) distinguió entre Iglesia ortodoxa y comunidad eclesial evangélica, entre "la Iglesia de la gran tradición de la Antigüedad", donde incluye a los ortodoxos, y "un nuevo modo de comprender a la Iglesia", como es la comunidad evangélica.

El contraste con Küng no podía ser mayor, pues éste era partidario de un creciente diálogo con los hermanos de otros credos religiosos e incluso llegó a elaborar una ética universal, en la que describía los fundamentos últimos de todas las religiones. El proyecto de una ética global es un tema que Küng desarrolla en sus últimos años, creando la Fundación para una Ética Mundial en 1995.

En el terreno eclesiástico, fuera del ámbito más teórico de la teología, Küng se enfrentaba a la Iglesia como institución e incluso advertía de su distanciamiento del mensaje originario de la comunidad cristiana, de la humilde Iglesia carismática, en tanto Ratzinger era un institucionalista convencido de la Iglesia-Institución como soporte de la estabilidad de la tradición de la fe católica frente a los riesgos de las corrientes heterodoxas del catolicismo y del relativismo moral. La posición de Küng era oponer a la institución eclesial, basada en el autoritarismo y el centralismo, el carisma de los Evangelios y de las primeras comunidades cristianas y enfrentar a los dogmas de la tradición católica la apertura de la Iglesia a los nuevos tiempos y necesidades, a los que tenía que adaptarse el mensaje cristiano.

Ratzinger buscaba la integridad de la Iglesia y librarla de los peligros existentes contra ella. Se oponía a los métodos anticonceptivos, a la supresión del celibato, a la ordenación de las mujeres, a la pertenencia a la Iglesia del católico divorciado que contraía segundas nupcias, a la homosexualidad. Sus argumentos residían en los documentos de la tradición católica y de los últimos Papas.

Aplicaba una interpretación pegada al texto, v. gr., "la homosexualidad está en contra de la esencia de lo que Dios ha querido originariamente", "Jesucristo creó una Iglesia de varones, los Doce", etc.

Küng no tuvo reparos en criticar duramente a los líderes religiosos católicos, en su obra La Iglesia católica (2001): a Pablo VI por su encíclica Humanae Vitae, contraria a las nuevas técnicas anticonceptivas, que consideraba una fractura entre Iglesia y comunidad católica, a Juan Pablo II, por su conservadurismo dogmático y autoritarismo eclesial, a los "obispos serviles", que seguían "la obediencia a Roma" contra los deseos de sus feligreses. Todos ellos portadores de doctrina y mensajes contrarios a las aspiraciones de la comunidad católica. Y tras la crítica las propuestas de un radical cambio en la institución eclesiástica citadas en el punto 1º, insistiendo en algunas, que iban directamente contra el gobierno de la Iglesia: descentralización de las estructuras y de las decisiones frente al absolutismo papal, elección de los obispos por la comunidad católica de la diócesis, acceso de la mujer al sacerdocio. Sus propuestas iban dirigidas a "un Papa que no es el Señor de la Iglesia" Y concluía: "¡Qué retraso en el tiempo había entre la evolución de la Iglesia y la de la sociedad!, lo que producía "un alejamiento creciente entre "la Iglesia de abajo" con respecto a la "Iglesia de arriba".

Un decenio después en su obra ¿Tiene salvación la Iglesia? (2011) Küng amplía el cuadro de sus propuestas de reformas, que seguían sin respuestas de la Santa Sede. Utilizando una terminología médica - virus, diagnóstico, remedios, terapia...- señala los virus de la Iglesia –la aversión a la ciencia, la aversión al progreso, la aversión a la democracia, el entusiasmo católico-romano por la restauración-, aportando numerosas pruebas de la existencia y daños producidos por estos virus y la terapia para hacerlos desaparecer. Desvela quiénes son los causantes de los males: el Papa, "monarca eclesiástico", que no respeta las resoluciones del Concilio Vaticano II, los obispos, que no responden a las aspiraciones de su grey y los teólogos anclados en un tradicionalismo contrario a los nuevos tiempos y necesidades

Ratzinger ha sido un teólogo del pasado. Küng un teólogo del futuro, que ha sobrepasado ampliamente el tiempo actual de la Iglesia católica. Entre ellos dos, el Papa Francisco, teólogo más cercano al segundo que al primero, lucha entre el deseo y la realidad en la ejecución de una difícil obra evangélica y de reforma institucional de la Iglesia, asediada por una legión de obispos y teólogos, que proclaman y reclaman el legado de Benedicto XVI.

Fue en 1967 cuando Kûng publicó "la Iglesia", una de sus obras polémicas en la que se pronunciaba sobre la supresión del imprimatur o censura previa de los libros teológicos y la abolición del celibato y a la que en 1976 siguió ¿Infalible?: una pregunta, en la que se manifestaba contra el dogma de la infalibilidad pontificia.

Sobre el papa Francisco, Küng confió en una entrevista concedida en 2013 al semanario alemán Der Spiegel que confiaba en que pondría fin al celibato entre los sacerdotes católicos, al tiempo que criticó el proceso de beatificación de Karol Wojtyla.

Aseguró que con Jorge Bergoglio al Vaticano llegó una "primavera católica" a la Iglesia, tanto en la forma como en los contenidos, y dijo que ello supuso una "ruptura" con lo que "representó" Benedicto XVI.


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