FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA - POR NESTOR GERMAN RODRIGUEZ
Colección Circulos Bíblicos No.10
INTRODUCCION
Hace años conocimos la historia
de Sor Faustina cuando aún no era Santa, de igual manera las manifestaciones de
Jesús de la Misericordia. También conocimos la imagen de la Divina Misericordia
o de Jesús de la Misericordia que es un cuadro que muestra la visión de Jesús
que tuvo Santa María Faustina Kowalska el 22 de febrero de 1931. En la pintura
se ve a Jesucristo irradiando luz roja y blanca pálida desde su Sagrado
Corazón. Esta imagen forma parte de la devoción a la Divina Misericordia, que
se manifiesta entre los fieles cristianos con una oración, la «Coronilla a la
Divina Misericordia», y la cual se reza todas las tardes a las 3:00 en punto,
la hora en que murió Jesús.
Allí comenzó la devoción de
muchos de nosotros. Nos satisface de sobremanera presentar este sencillo escrito
en ocasión de la Fiesta de la Misericordia.
Esperamos les agrade.
NESTOR GERMAN RODRIGUEZ
FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA
Antecedentes
Una devoción especial se comenzó
a esparcir por el mundo entero a partir del diario de una joven monja polaca en
1930. El mensaje no es nada nuevo, pero nos recuerda lo que la Iglesia siempre
ha enseñado por medio de las Sagradas Escrituras y la tradición: que Dios es
misericordioso y que perdona y que nosotros también debemos ser misericordiosos
y debemos perdonar. Pero en la devoción a la Divina Misericordia este mensaje
toma un enfoque poderoso que llama a las personas a un entendimiento más
profundo sobre el Amor ilimitado de Dios y la disponibilidad de este Amor a
todos – especialmente a los más pecadores. El mensaje y la devoción a Jesús
como la Divina Misericordia está basada en los escritos de la Santa María
Faustina Kowalska , nacida en Głogowiec, Polonia, el 25 de agosto de 1905 con
el nombre de Helena Kowalska), una monja polaca en Polonia, en el año de 1931,
sin educación básica que, en obediencia a su director espiritual, escribió un
diario de alrededor de 600 páginas que relatan las revelaciones que ella
recibió sobre la Misericordia de Dios. Aún antes de su muerte el 7 de octubre
de 1938, se comenzó a esparcir por el mundo la devoción a la Divina
Misericordia.
Sus apariciones de Jesucristo
inspiraron esa devoción y le valieron el título de Apóstol de la Divina
Misericordia.
El mensaje de Misericordia es que
Dios nos Ama – a todos- no importa cuán grande sean nuestras faltas. Él quiere
que reconozcamos que Su Misericordia es más grande que nuestros pecados, para
que nos acerquemos a Él con confianza, para que recibamos su Misericordia y la
dejemos derramar sobre otros. De tal manera de que todos participemos de Su
Gozo. Es un mensaje que podemos recordar tan fácilmente como un ABC.
A — Pide su Misericordia. Dios
quiere que nos acerquemos a Él por medio de la oración constante, arrepentidos
de nuestros pecados y pidiéndole que derrame Su Misericordia sobre nosotros y
sobre el mundo entero
B — Sé misericordioso – Dios
quiere que recibamos Su Misericordia y que por medio de nosotros se derrame
sobre los demás
C — Confía completamente en Jesús
– Dios nos deja saber que las gracias de su Misericordia dependen de nuestra
confianza. Mientras más confiemos en Jesús, más recibiremos.
En las revelaciones sobre la
Divina Misericordia que hizo a Santa Faustina, Jesús le pidió en varias
ocasiones que se dedicara una fiesta a la Divina Misericordia, y que fuera el
domingo siguiente a Pascua. Los textos litúrgicos de ese día, el segundo
domingo de Pascua, tratan sobre la institución del Sacramento de la Penitencia,
el Tribunal de la Divina Misericordia, por lo que ya están en consonancia con
el pedido de Nuestro Señor. Esta Fiesta, que ya se había concedido a Polonia y
se había celebrado en la Ciudad del Vaticano, fue otorgada a la Iglesia
Universal por el Papa Juan Pablo II en ocasión de la canonización de Sor
Faustina el 30 de abril de 2000. En un decreto con fecha 23 de mayo de 2000, la
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos declaró
que “en todo el mundo, el Segundo Domingo de Pascua recibirá el nombre de
Domingo de la Divina Misericordia, una invitación perenne para el mundo cristiano
a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las
pruebas que esperan al género humano en los años venideros”.
Respecto a la Fiesta de la
Misericordia, Jesús dijo:
Quien se acerque ese día a la
Fuente de Vida recibirá el perdón total de las culpas y de las penas. (Diario,
300)
Quiero que la imagen sea
bendecida solemnemente el primer domingo después de Pascua y que se la venere públicamente
para que cada alma pueda saber de ella. (Diario, 341)
Esta Fiesta ha salido de las
entrañas de Mi misericordia y está confirmada en el abismo de Mis gracias.
(Diario, 420)
Una vez, oí estas palabras dijo
Faustina: “Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible misericordia Mía.
Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las
almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las
entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que
se acercan al manantial de Mí misericordia. El alma que se confiese y reciba la
Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese
día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las
gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como
escarlata. Mi misericordia es tan grande que en toda la eternidad no la
penetrará ningún intelecto humano ni angélico. Todo lo que existe ha salido de
las entrañas de Mi misericordia. Cada alma respecto a mí, por toda la eternidad
meditará Mi amor y Mi misericordia. La Fiesta de la Misericordia ha salido de
Mis entrañas, deseo que se celebre solamente el primer domingo después de la
Pascua. La humanidad no conocerá paz hasta que se dirija a la Fuente de Mi
misericordia." (Diario 699)
"Sí, el primer domingo
después de la Pascua es la Fiesta de la Misericordia, pero también debe estar
presente la acción y pido se rinda culto a Mi Misericordia con la solemne
celebración de esta Fiesta y con el culto a la imagen que ha sido
pintada." (Diario 742)
Podemos apreciar de estos extractos que Nuestro Señor desea que durante la celebración de esta fiesta se incluye la veneración solemne y pública de la imagen de la Divina Misericordia por parte de la Iglesia, como así desea además la veneración individual de cada uno de nosotros. La gran promesa para cada alma es que un acto devocional de penitencia sacramental y comunión obtendrán para esa alma la plenitud de la Divina Misericordia en la fiesta.
El Cardenal de Cracovia, Cardenal
Macharski cuya diócesis es el centro donde se esparció la devoción y fue el
patrocinador de la Causa de Sor Faustina, escribió que debemos utilizar la
cuaresma como una preparación para la fiesta y confesarnos aún antes de la
Semana Santa. De modo que está claro que los requisitos de confesión no tienen
que cumplirse el mismo día de la fiesta. Esto sería una carga imposible para el
clero. Los requisitos de la comunión pueden ser cumplidos fácilmente en ese
mismo día ya que es día de obligación siendo un Domingo. Solamente
necesitaríamos confesarnos otra vez, si este sacramento se recibió temprano en
la cuaresma o en la Pascua, o si estamos en pecado mortal en el día de la
fiesta.
Con el fin de celebrar
apropiadamente esta festividad, se recomienda rezar la Coronilla y la Novena a
la Divina Misericordia.
La esencia de la devoción se
sintetiza en cinco puntos fundamentales:
1. Debemos confiar en la
Misericordia del Señor.
Jesús, por medio de Sor Faustina
nos dice: "Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en
mi misericordia. Que se acerquen a ese mar de misericordia con gran confianza.
Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el
bien. Al que haya depositado su confianza en mí misericordia, en la hora de la
muerte le colmaré el alma con mi paz divina".
2. La confianza es la esencia, el
alma de esta devoción y a la vez la condición para recibir gracias.
"Las gracias de mi
misericordia se toman con un solo recipiente y este es la confianza. Cuanto más
confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son mi
gran consuelo y sobre ellas derramo todos los tesoros de mis gracias. Me alegro
de que pidan mucho porque mi deseo es dar mucho, muchísimo. El alma que confía
en mi misericordia es la más feliz, porque yo mismo tengo cuidado de ella.
Ningún alma que ha invocado mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha
sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en mi
bondad".
3. La misericordia define nuestra
actitud ante cada persona.
"Exijo de ti obras de
misericordia que deben surgir del amor hacia mí. Debes mostrar misericordia
siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni
justificarte. Te doy tres formar de ejercer misericordia: la primera es la
acción; la segunda, la palabra; y la tercera, la oración. En estas tres formas
se encierra la plenitud de la misericordia y es un testimonio indefectible del
amor hacia mí. De este modo el alma alaba y adora mi misericordia".
4. La actitud del amor activo
hacia el prójimo es otra condición para recibir gracias.
"Si el alma no practica la
misericordia de alguna manera no conseguirá mi misericordia en el día del
juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían
juzgadas, porque la misericordia anticiparía mi juicio".
5. El Señor Jesús desea que sus
devotos hagan por lo menos una obra de misericordia al día.
"Debes saber, hija mía que
mi Corazón es la misericordia misma. De este mar de misericordia las gracias se
derraman sobre todo el mundo. Deseo que tu corazón sea la sede de mi
misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre todo el mundo a
través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede marcharse sin
confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas".
Santa Faustina, que es conocida
como la mensajera de la Divina Misericordia, recibió revelaciones místicas en
las que Jesús le mostró su corazón, fuente de misericordia y le expresó su
deseo de que se estableciera esta fiesta. El Papa le dedicó una de sus
encíclicas a la Divina Misericordia («Dives in misericordia»).
Los apóstoles de la Divina
Misericordia están integrados por sacerdotes, religiosos y laicos, unidos por
el compromiso de vivir la misericordia en la relación con los hermanos, hacer
conocer el misterio de la divina misericordia, e invocar la misericordia de
Dios hacia los pecadores. Esta familia espiritual, aprobada en 1996, por la
archidiócesis de Cracovia, está presente hoy en muchos países del mundo.
La devoción al Señor de la Divina
Misericordia congrega a millones de católicos que cada año expresan su amor y
gratitud a Jesús, a través del rezo de novenas, de la Coronilla de la Divina
Misericordia, procesiones, entre otras prácticas religiosas.
Sor María Faustina, apóstol de la
Divina Misericordia, forma parte del círculo de santos de la Iglesia más
conocidos. A través de ella el Señor Jesús presenta el modelo de la perfección
cristiana basada sobre la confianza en Dios y la actitud de caridad hacia el prójimo.
Tener devoción a la Divina
Misericordia requiere de una total entrega a Dios como Misericordia. Es una
decisión que comprende en confiar completamente en Él, en aceptar su
Misericordia con acción de gracias y de ser misericordioso como Él es Misericordioso.
Las prácticas devocionales
propuestas en el diario de la Santa Faustina están en completo acuerdo con las
enseñanzas de la Iglesia y su raíz están firmemente en los Mensajes de los
Evangelios de nuestro Señor Misericordioso. Estos propiamente comprendidos e
implementados nos ayudan a crecer como genuinos seguidores de Cristo.
Corazón Misericordioso
Existen dos versos de las
Escrituras que debemos tener en cuenta mientras nos involucramos en estas
prácticas devocionales.
1. "Ese pueblo se me ha llegado
con su boca, y me han honrado con sus labios mientras que su corazón está lejos
de mí." (Is 29:13);
2. Bienaventurados los
misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia " (Mt 5:7). Es
irónico y hasta espantoso el hecho de que la mayoría de las personas religiosas
de los tiempos de Cristo (personas que eran practicantes de su religión y que
ansiosamente esperaban la venida del Mesías) no fueron capaces de reconocerlo
cuando Él vino.
Los fariseos, a los que Cristo
les hablaba en la primera cita del evangelio mencionada anteriormente, eran muy
devotos a las oraciones, reglas y rituales de su religión. Los fariseos
efectuaban todos los sacrificios requeridos, decían las oraciones correctas,
ayunaban con frecuencia y hablaban constantemente sobre Dios, pero nada de esto
había tocado sus corazones. Como resultado no tenían ninguna relación con Dios,
ellos no estaban viviendo de la forma que Él quería y no estaban preparados
para la venida de Cristo.
¿Cuándo miramos a la imagen de
nuestro Salvador Misericordioso, o dejamos lo que estamos haciendo a las tres
de la tarde, o rezamos la coronilla de la Divina Misericordia – son estas cosas
que nos están llevando más cerca a la verdadera vida sacramental de la Iglesia
y dejamos que Cristo transforma nuestros corazones? ¿O solo se han convertido
en hábitos religiosos? ¿En nuestras vidas diarias estamos convirtiéndonos más y
más en personas de Misericordia? ¿O sólo estamos honrando la Misericordia de
Dios con los labios? Viviendo el mensaje de la Misericordia Las prácticas
devocionales reveladas a la Santa Faustina nos fueron dadas como
"instrumentos de misericordia" por medio de los cuales el amor de
Dios es derramado sobre todo el mundo, pero no son suficientes por sí solas. No
es suficiente que nosotros colguemos la imagen de la Divina Misericordia en
nuestros hogares, que recemos la Coronilla todos los días a las 3 de la tarde,
y recibamos la Comunión el domingo después de la pascua. Nosotros debemos
mostrarnos misericordiosos con nuestro prójimo. ¡Poner la Misericordia en
acción no es una opción de la devoción a la Divina Misericordia sino un
requisito!
Nuestro Señor le habla
estrictamente de esto a Santa Faustina:
Exijo de ti obras de Misericordia
que deben surgir del amor hacia Mí. Debes mostrar misericordia al prójimo
siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni
justificarte. (Diario 742).
Así como lo mandan los evangelios
"Sean Misericordiosos, así como su Padre en el Cielo es Misericordioso, “piden
que seamos misericordiosos con nuestro prójimo "siempre y en todo
lugar" parece imposible de cumplir, pero el Señor asegura que es posible.
" Cuando un alma se acerca a Mí con confianza, la colmo con tal abundancia
de gracias que ella no puede contenerlas en sí misma, sino que las irradia sobre
otras almas. " (Diario 1074)
¿Cómo irradiamos la Misericordia
de Dios a nuestro prójimo?
Por medio de nuestras acciones,
palabras y oraciones. "En estas tres formas" Él le dice a Sor
Faustina " está contenida la plenitud de la misericordia" (Diario 742)
Todos hemos sido llamados a practicar estas tres formas de misericordia, pero
no todos somos llamados de la misma manera. Tenemos que preguntarle al Señor,
quien comprende nuestras personalidades individuales y nuestra situación, que
nos ayude a reconocer las diversas formas con que podemos poner en práctica Su
Misericordia en nuestras vidas diarias.
Pidiendo la Misericordia de
nuestro Señor, confiando en su Misericordia, y viviendo como personas
misericordiosas nos podemos asegurar que nunca escucharemos decir "Sus
corazones están lejos de mí" sino más bien la hermosa promesa de "
Bienaventurados los misericordiosos, ya que ellos obtendrán Misericordia".
Requisitos para celebrar la
fiesta:
Venir al Señor con un corazón
humilde y contrito, arrepentirse de todo pecado.
Confiar firmemente en la Divina
Misericordia del Señor.
Confesarse (con un sacerdote) en
ese día si es posible, de otra manera siete días antes o después según
aprobación de la Iglesia.
Recibir la Sagrada Eucaristía el
día de la Fiesta.
Venerar la imagen de la Divina
Misericordia.
Ser misericordioso como Dios es
misericordioso, practicar obras de misericordia, físicamente ayudando a otros o
espiritualmente con oraciones de intercesión.
Palabras del Santo Padre
Francisco
"La misericordia cambia el
mundo, hace al mundo menos frío y más justo. El rostro de Dios es el rostro de
la misericordia, que siempre tiene paciencia. [...] Dios nunca se cansa de
perdonarnos. El problema es que nosotros nos cansamos de pedirle perdón. ¡No nos
cansemos nunca! Él es el padre amoroso que siempre perdona, que tiene
misericordia con todos nosotros"
Palabras del Santo Padre Juan
Pablo II
"Yo le doy gracias a la
Divina Providencia porque he podido contribuir personalmente al
cumplimiento de la Voluntad de
Cristo, a través de la institución de la Fiesta de la Divina Misericordia. Yo
rezo incesantemente para que Dios tenga misericordia de nosotros y del mundo
entero."
Palabras del Cardenal Macharski,
Arzobispo de Cracow
En su carta pastoral de la Cuaresma
en 1985, el Cardenal Macharski señala que toda la Cuaresma debería de ser una
preparación para la celebración del Misterio Pascual: Cristo crucificado y
resucitado, quien es la misericordia encarnada. Este gran misterio de nuestra
redención, el cual el Cardenal llama: "un acto del amor misericordioso de
Dios," es celebrado no solamente durante la Semana Santa y en el Domingo
de Pascua, pero a través de la temporada de la Cuaresma, y especialmente en la
Día Octavo de Pascua, que Nuestro Señor le pidió a la Hermana Faustina para que
se designase como la Fiesta de la Divina Misericordia.
El Cardenal Macharski nos urge a
usar la Cuaresma para prepararnos para esta gran fiesta, poniendo más y más
confianza en la misericordia de Dios y poniendo la misericordia a la práctica a
través de obras de misericordia.
El también enfatiza la
importancia de recibir el Sacramento de la Reconciliación durante la Cuaresma y
pide que hagamos nuestra confesión antes del Domingo de la Misericordia, aun
antes de la Semana Santa.
Para aquellos que sienten que
tienen que ir a la confesión el Domingo de la misericordia, sería muy bueno que
siguiesen no solo este llamado del Cardenal Macharski, sino también el ejemplo
de la Beata Faustina, quien hizo su confesión el Domingo antes de la Fiesta de
la Misericordia. (Diario, 1072).
Domingo de la Divina Misericordia
en el Vaticano
El Cardenal Angelini Fiorenzo
celebró la Fiesta de la Divina Misericordia el Domingo 11 de abril de 1999 por
primera vez en la Basílica de San Pedro en Roma. Una gran multitud de devotos
de la Divina Misericordia acudieron a las ceremonias.
Muchas Diócesis y parroquias
celebran el Domingo de la Divina Misericordia de diferentes maneras. Algunas
tienen una misa durante la hora de las tres de la tarde, "hora de la Misericordia";
otras tienen una Santa Hora de Adoración Eucarística, la cual generalmente
incluye la recitación de la coronilla de la Divina Misericordia.
La bendición de la imagen de
Nuestro Señor Misericordioso y su veneración son con normalmente incluidas como
parte de la Misa o de la Hora Santa.
Jesús le dijo a la Hermana
Faustina: " Haz lo que esté en tu poder para propagar la Devoción a mi Misericordia
y yo supliré cualquier cosa que te falte."














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