CRITICAS A LA IGLESIA CATOLICA - WIKIPEDIA - EDICION NESTOR GERMAN RODRIGUEZ
No.
Descripción
1
Críticas a las creencias católicas
1.1 Comportamiento sexual humano y temas reproductivos
1.2 Críticas al sistema de indulgencias
2
Críticas a la forma de adoración a Dios
2.1 Uso de imágenes
3
Críticas a la forma de organización de la Iglesia
3.1 Críticas a la infalibilidad pontificia
3.2 Celibato del clero
4
Críticas durante la historia
4.1 La Inquisición
4.2 Críticas de favoritismo y negocios ilícitos
4.3 Privilegios fiscales
4.4 Abusos sexuales en la Iglesia católica
5
Críticas dentro de la misma Iglesia
6
Anticatolicismo
1.Críticas a las creencias
católicas
1.1
Comportamiento sexual humano y temas reproductivos
La Iglesia católica enseña la
práctica de la castidad. Esto se interpreta de manera que los creyentes
deberían abstenerse de fornicar, y que las personas dentro o fuera del
matrimonio no deben practicar la masturbación, sodomía, y comportamientos
homosexuales. Según el Catecismo de la Iglesia católica, los hombres y mujeres
con tendencias homosexuales deben "ser acogidos con respeto, compasión y
delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta.
Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si
son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden
encontrar a causa de su condición" ya que las personas homosexuales, al
igual que el resto de los no casados "están llamadas a la castidad".
También han de evitarse contraceptivos artificiales, coitus interruptus,
esterilización y los medios o asistencia en el aborto. Las enseñanzas oficiales
católicas indican en relación con la sexualidad como "ordenada de forma
natural para el bien de cónyuges" así como para la generación de hijos.
La Iglesia católica enseña la
fidelidad y fecundidad como base del matrimonio, oponiéndose a cualquier tipo
de método contraceptivo como tal. La
Iglesia católica también ha sido criticada por su posición pro-vida en todas
las cuestiones sociales (rechaza la pena de muerte, el aborto, la eutanasia, la
eugenesia, el suicidio, el asesinato, etc.). La negativa de la Iglesia católica
al uso de preservativos ha provocado críticas, especialmente en países donde
las infecciones con el VIH, agente causal del sida, tienen proporciones de
epidemia. Sin embargo, en países como Kenia, donde se promueven cambios en el
comportamiento como la abstinencia sexual fuera del matrimonio en vez del uso
del condón, se observa una mayor declinación en el número de nuevas infecciones
que en otros países que solo usan condones como método preventivo.
1.2. Críticas al sistema de indulgencias
La indulgencia es también
criticada por el protestantismo, la cual exime de las penas de carácter
temporal que de otro modo los fieles deberían purgar, sea durante su vida
terrenal, sea luego de la muerte en el purgatorio. Puede ser concedida por el
papa, los obispos y cardenales, a quienes, por ejemplo, recen determinada
oración, visiten determinado santuario, utilicen ciertos objetos de culto,
realicen ciertos peregrinajes, o cumplan con otros rituales. En la Edad media
además se consideraba el pagar grandes sumas de dinero. En el siglo xvi, los
abusos en forma de simonía y el tráfico al que dieron lugar fueron el motivo
principal que llevaron a Martín Lutero a enfrentarse con las autoridades
eclesiásticas de la Santa Sede, constituyendo así, uno de los principales detonantes
de la ruptura protestante en 1517.
2. Críticas a la forma de
adoración a Dios
2.1 Uso de imágenes
La veneración de imágenes promovida por la Iglesia católica es un tema recurrente en las críticas por parte de grupos protestantes. Lo anterior debido a que según sus críticos no existiría un fundamento bíblico, siendo que tras el Concilio de Nicea II, se acordó la veneración de las imágenes en los términos expresados en el extracto siguiente del Catecismo de la Iglesia católica.
2131 Fundándose en el misterio del
Verbo encarnado, el séptimo Concilio Ecuménico (celebrado en Nicea el año 787),
justificó contra los iconoclastas el culto de las sagradas imágenes: las de
Cristo, pero también las de la Madre de Dios, de los ángeles y de todos los
santos. El Hijo de Dios, al encarnarse, inauguró una nueva ‘economía’ de las
imágenes.
2132 El culto cristiano de las
imágenes no es contrario al primer mandamiento que proscribe los ídolos. En
efecto, ‘el honor dado a una imagen se remonta al modelo original’ (S. Basilio,
spir. 18, 45), ‘el que venera una imagen, venera en ella la persona que en ella
está representada’ (Concilio de Nicea II: DS 601); cf Concilio de Trento: DS
1821-1825; Concilio Vaticano II: SC 126; LG 67). El honor tributado a las
imágenes sagradas es una ‘veneración respetuosa’, no una adoración, que solo
corresponde a Dios:
El culto de la religión no se
dirige a las imágenes en sí mismas como realidades, sino que las mira bajo su
aspecto propio de imágenes que nos conducen a Dios encarnado. Ahora bien, el movimiento
que se dirige a la imagen en cuanto tal, no se detiene en ella, sino que tiende
a la realidad de la que ella es imagen. (S. Tomás de Aquino, s. th. 2-2, 81, 3,
ad 3).
Según la tradición católica, en
el primero de los Diez Mandamientos (que corresponde con el Segundo Mandamiento
en otras religiones como la judía) se prohíbe la adoración de imágenes en sí
mismas.
Según lo expresado en el Catecismo de la Iglesia católica, como se afirma en el extracto anterior "El Hijo de Dios, al encarnarse, inauguró una nueva ‘economía’ de las imágenes. Los católicos responden que la Biblia no prohíbe hacer imágenes o esculturas sino solo adorarlas. Al mismo tiempo, la Iglesia católica condena la idolatría.
3. Críticas a la forma de organización de la Iglesia
3.1 Críticas a la infalibilidad pontificia
En el caso del dogma de la
infalibilidad papal, se manifestaron extensamente en la propia trastienda del
Concilio Vaticano I, antes de que Pío IX lograra la definición de este dogma en
1870. Lord Acton, católico a la vez que un historiador de prestigio, hizo todo
lo que pudo por evitar que Pío IX consiguiera, en palabras de Richard Rorty,
hacer al catolicismo parecer ridículo.
Los no católicos toman este dogma
como ejemplo de lo que ven como arrogancia de la Iglesia y falta de sentido
común. Los cristianos no católicos rechazan el dogma de la infalibilidad papal
y tal como reconoció el propio Pablo VI, esa discrepancia «es sin duda el más
grave obstáculo en la ruta ecuménica». Pero también algunos católicos, como el
teólogo Hans Küng o el historiador Garry Wills, han cuestionado a la Iglesia
católica por haber definido y seguir manteniendo como dogma algo que fuera de
la misma es visto generalmente como absurdo.
El teólogo suizo y sacerdote
católico Hans Küng ―considerado como un teólogo influyente entre los que
participaron en el Concilio Vaticano II―, publicó un libro titulado ¿Infalible?
Una pregunta en el que rechaza la infalibilidad pontificia. Hans Küng ha alzado
también su voz para criticar lo que considera «falta de libertad» dentro de la
Iglesia. [cita requerida] Küng aduce que no se puede colegir de las escrituras
la infalibilidad papal. Así, los apóstoles aparecen como seres frágiles que
llevan su tesoro en vasos de barro (2 Cor 4.7) y que nada ponen de su cosecha
(Jn. 15.5). Para Hans Küng, Pedro es el ejemplo clásico de cómo el error no
imposibilita el apostolado. Niega la existencia del dogma en la Iglesia
primitiva, al igual que los actuales obispos sean los herederos de los primeros
apóstoles. La idea de la infalibilidad vendría dada por una tradición en el
seno de la Iglesia católica, que tiene sus orígenes en la obstinación de Roma
por dirigir la política y teología cristianas. La infalibilidad se consagra
como dogma en el Concilio Vaticano I, respondiendo —según este teólogo— a
varios factores, entre ellos los deseos de paz y estabilidad de algunos de los
partícipes en el concilio tras la Revolución Francesa, Napoleón, la
industrialización, el liberalismo y el socialismo. En esta situación, el papa
podría ser la base para el mantenimiento o la restauración del statu quo
político y religioso; el deseo de mantener los Estados Pontificios frente al
intento de unificación italiana; dar una respuesta ideológica al galicanismo o
el propio interés personal de Pío IX. Según Küng, es en este momento histórico
donde se inicia la devoción personal hacia los papas. La respuesta del Vaticano
llegó en 1980, y fue dada por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, prefecto
de la Congregación para la Doctrina de la Fe (y posteriormente papa Benedicto
XVI), quien prohibió a Hans Küng seguir enseñando teología católica.
Los protestantes también critican que el papa reclama para sí el título de Santo Padre, empleando como argumento la advertencia que el Evangelio de Mateo pone en labios de Jesús de Nazaret: Y no llaméis Padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.Mateo 23:9
Por su parte, la Iglesia católica
cree que los obispos participan del Único Sacerdocio de Cristo, como explica el
Catecismo: 1544 Todas las prefiguraciones del sacerdocio de la Antigua Alianza
encuentran su cumplimiento en Cristo Jesús, "único mediador entre Dios y
los hombres" (1 Tm 2,5). Melquisedec, "sacerdote del Altísimo"
(Gn 14,18), es considerado por la Tradición cristiana como una prefiguración
del sacerdocio de Cristo, único "Sumo Sacerdote según el orden de
Melquisedec" (Hb 5,10; 6,20), "santo, inocente, inmaculado" (Hb
7,26), que, "mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para
siempre a los santificados" (Hb 10,14), es decir, mediante el único
sacrificio de su Cruz.
1545 El sacrificio redentor de
Cristo es único, realizado una vez por todas. Y por esto se hace presente en el
sacrificio eucarístico de la Iglesia. Lo mismo acontece con el único sacerdocio
de Cristo: se hace presente por el sacerdocio ministerial sin que con ello se
quebrante la unicidad del sacerdocio de Cristo: "Et ideo solus Christus
est verus sacerdos, alii autem ministri eius" ("Y por eso solo Cristo
es el verdadero sacerdote; los demás son ministros suyos", S. Tomás de A.
Hebr. VII, 4).
1547 El sacerdocio ministerial o
jerárquico de los obispos y de los presbíteros, y el sacerdocio común de todos
los fieles, "aunque su diferencia es esencial y no solo en grado, están
ordenados el uno al otro; ambos, en efecto, participan, cada uno a su manera,
del único sacerdocio de Cristo" (LG 10). ¿En qué sentido? Mientras el
sacerdocio común de los fieles se realiza en el desarrollo de la gracia bautismal
(vida de fe, de esperanza y de caridad, vida según el Espíritu), el sacerdocio
ministerial está al servicio del sacerdocio común, en orden al desarrollo de la
gracia bautismal de todos los cristianos. Es uno de los medios por los cuales
Cristo no cesa de construir y de conducir a su Iglesia. Por esto es transmitido
mediante un sacramento propio, el sacramento del Orden.
3.2 Celibato del clero
Por parte de grupos protestantes, se critica el voto de celibato de los sacerdotes, con el fundamento de que el apóstol Pedro (el primer papa según la Iglesia católica) era casado; además, afirman que, según la Biblia, los obispos deben ser "maridos de una sola mujer." Sin embargo, algunos comentaristas bíblicos sostienen que San Pablo se estaba refiriendo a que los obispos solo podían tener una mujer durante su vida y que no debían volverse a casar una vez enviudaran. Además, la Iglesia no basa dicho voto en que los apóstoles fueran casados o no, sino en una recomendación bíblica del propio Pablo, quien siendo apóstol, era célibe, así como el hecho de que Jesucristo era también célibe, y que el concepto de sacerdocio por parte de los católicos difiere del concepto por parte de los protestantes.[cita requerida] Sin mencionar que es solo en el rito latino de la Iglesia católica donde los sacerdotes son célibes, pues en las Iglesias católicas orientales pueden ser solteros o casados.
El celibato de los sacerdotes apareció por primera vez en el Concilio de Elvira, lo que más tarde fue reforzado por el papa Siricio en su Epístola Directa Decretal del año 385, en la cual afirmaba que este mandato derivaba de los apóstoles. No fue hasta el año 1139, cuando el celibato se volvió una obligación en el clero católico de occidente, tras celebrarse el II Concilio de Letrán.
4. Críticas durante la historia
4.1 La Inquisición
Entre las críticas más difundidas contra la Iglesia están aquellas que acusan algunas prácticas de la Inquisición por los asesinatos, torturas y crímenes relacionados con esta institución, por la cual se ajusticiaba y se entregaba al "brazo secular" a las personas que cayeran en herejía, es decir, las creencias contrarias a la doctrina oficial y ortodoxa según la Iglesia. Frecuentemente se menciona la Inquisición Española, creada en 1478 por una bula papal con la finalidad de combatir las prácticas judaizantes de los judíos españoles convertidos al cristianismo. Posteriormente, dicha institución lograría generar una organización que se extendería hasta crear un verdadero sistema judicial en los países que adscribieron al catolicismo en el periodo de la confesionalización de los estados europeos.
Los críticos hacia dicha postura argumentan que estas tesis desconocen dos hechos importantes a la hora de evaluar el comportamiento de esta institución: por un lado, acusan que caen en el error del anacronismo, al juzgar los hechos del pasado con valores modernos; como son el rechazo hacia la tortura y la valoración de los Derechos Humanos. Nociones que no tomaran forma hasta bien entrada la modernidad y que, por lo tanto, no estaban dentro de las posibilidades de las personas de aquel entonces. Ya que, para la gran mayoría de la población de entonces, al igual que en varias sociedades tradicionales, el uso de la violencia como forma de aplicación de la justicia era considerado como válido para el mantenimiento del orden social.[cita requerida] De esta forma, se entiende que el rechazo hacia la tortura debería considerarse como un valor que se ha buscado ponerlo en vigencia en la modernidad porque para las sociedades tradicionales el empleo del castigo (en este caso el de la tortura) si se consideraba válido bajo ciertas circunstancias y según la gravedad del delito. (Ver Vigilar y castigar de Michel Foucualt).
En segundo lugar, se arguye que
muchos de los críticos hacia la Inquisición desatienden que muchas de las
acusaciones hechas hacia dicha institución respondieron a una campaña de
desprestigio enarbolada en la modernidad, justamente, por personas contrarias a
la inquisición, al catolicismo o a los países simpatizantes a este. Primero,
por los grupos protestantes y los estados que estaban en guerra contra España,
todo esto bajo el contexto de las guerras de religión. Y en segundo lugar, por
la Ilustración, que al traer una nueva concepción de la sociedad buscara
mostrar a la inquisición como una "herramienta del oscurantismo" para
de esta forma hundirla y poder resaltar su proyecto moderno. [cita requerida]
Uno de los mejores ejemplos de estas críticas y, tal vez, la más conocida en la
actualidad es "la Leyenda negra de la Inquisición". Tesis que
sostiene, principalmente, que las acusaciones hacia la inquisición fueron
levantadas por teóricos de aquellos países que, justamente, tenían intereses de
por medio o mantenían conflictos con la Iglesia y/o España. Siendo uno de los
mejores ejemplos de esta situación la "guerra de papel" que llevaron
a cabo los territorios de Los países Bajos contra la corona española. Acciones
que respondían a actos de propaganda en favor de sus intentos independentistas
contra esta potencia y su anticatolicismo.
4.2 Críticas de favoritismo y negocios ilícitos
En el siglo xix, la familia
Rothschild de Nápoles construyó estrechas relaciones con el Instituto para las
Obras de Religión de la Santa Sede, y la asociación entre la familia y el
Vaticano continuó en el siglo xx. En 1832, cuando el papa Gregorio XVI se
entrevistó con Carl Mayer von Rothschild, los observadores se sorprendieron de
que los Rothschild no estaban obligados a besar los pies del papa, como se
requiere a todos los demás visitantes del papa, entre ellos los monarcas.
"Los Rothschild... son los
guardianes del tesoro papal."
Encyclopedia Judaica, 1901–1906,
Vol. 2, p.497.
David Yallop, en su libro En el
nombre de Dios, habla de la relación que mantuvo la logia P2 con el Vaticano y
la relación de estos con la muerte de Juan Pablo I (Albino Luciani), esto según
la investigación llevada a cabo por el propio autor del libro.
4.3 Privilegios fiscales
Polémica por la exención del pago
del IBI a la Iglesia católica
Una de las críticas que recibe la
Iglesia católica, es de ciertos privilegios que gozan por parte del estado, al
no pagar ciertos impuestos, como es el caso del IBI en España, o el impuesto
sobre la propiedad en Italia. Al no pagar el IBI de las cerca de 100.000 propiedades
que posee en España, según el historiador Stanley George Payne, de las que
5.000 son edificios religiosos, (en torno al 80% del patrimonio artístico de
España es propiedad de la Iglesia, que también dispone de 300 museos y 103
catedrales) la Iglesia no paga al Estado alrededor de 3.000 millones cada año,
al igual que el resto de propietarios de Bienes de interés cultural según
recoge la legislación vigente.
4.4 Abusos sexuales en la Iglesia católica
Los casos de abuso sexual cometidos por miembros del clero de la Iglesia católica hacen referencia a una serie de condenas, juicios e investigaciones sobre casos y crímenes de abuso sexual infantil cometidos por sacerdotes y miembros del clero católico en contra de menores de edad, que van desde los 3 años, e involucran, en la mayoría de los casos, a niños de entre 11 y 14 años de edad.
5. Críticas dentro de la misma
Iglesia
Se conoce como católicos críticos
o protestantes católicos a aquellos miembros de la Iglesia católica que, sin
contradecir ningún dogma de fe, cuestiona algunas de las enseñanzas,
actuaciones, o sectores de la Iglesia. Este tipo de críticas están
completamente permitidas por la Iglesia, siempre que no cuestionen nada de la
base de la doctrina católica (Dogmas de Fe).
Las separaciones de cristianos de
la Iglesia católica durante la Reforma protestante ocurrieron porque algunos
católicos críticos pusieron en duda y negaron alguno de estos dogmas:
Martín Lutero negó la
inefabilidad y el poder del papa, así como varios sacramentos e inició la
Reforma luterana.
El rey Enrique VIII se
autoproclamó Jefe Supremo de la Iglesia de Inglaterra, dando lugar a la Reforma
anglicana al no obtener el divorcio de su primera esposa.
Juan Calvino, Guillaume Farel, y
otros protestantes suizos también negaron los dogmas sobre los sacramentos,
sobre la Iglesia,... sentando las bases del calvinismo.
Ferenc Dávid y sus compañeros
húngaros sumaron a las críticas de Martín Lutero la negación del Dogma de la
Santísima Trinidad, fundando el unitarismo.
Algunos motivos de críticas
internas en la Iglesia católica son la prohibición a las mujeres de ejercer el
sacerdocio femenino (veto con el que gran parte de los católicos en Europa y
Estados Unidos no está de acuerdo); los privilegios fiscales de la
Institución Eclesiástica en algunos países (en España, por ejemplo, la Iglesia
está exenta de pagar el Impuesto sobre Bienes Inmuebles sobre los Bienes de
Interés Cultural, como todos los propietarios de dicho tipo de bienes
inmuebles); la mala repartición de bienes materiales, ya que mientras algunas
misiones cristianas en África viven en la más absoluta pobreza, en la Santa
Sede y en muchas diócesis de Europa y América hay abundancia en dinero y otros
bienes. Esto último también es criticado por el actual papa Francisco, quién ya
ha dado los primeros pasos para hacer en el Vaticano un voto de sencillez para
poder subvencionar a los más necesitados en el mundo.
Existe una sección en la Ciudad del Vaticano precisamente para escuchar, tramitar, y dar respuesta a todas estas quejas, para, como asegura en su carta fundacional, "hacer una Iglesia de todos, en la que cada fiel tenga voz y voto"
6. Anticatolicismo
Se denomina anticatolicismo a la
oposición al catolicismo. Esto puede traducirse en la oposición, crítica u
hostilidad a las posiciones doctrinales de la Iglesia católica y de la
jerarquía eclesiástica, o también en la discriminación o persecución violenta
de los católicos, sean religiosos o laicos. Los sociólogos John David Brewer y
Gareth Higging definen el anticatolicismo como una de las raíces primarias del
sectarismo, que ocurre a tres niveles: el de las ideas, el del comportamiento
individual y el de la estructura social.2
En términos de ideas, el
anticatolicismo se expresa en estereotipos negativos y creencias, nociones y
lenguaje peyorativos sobre los católicos y la Iglesia católica. A nivel de la
acción individual, se muestra en diversas formas de discriminación directa,
intimidación, acoso y sectarismo contra los católicos o la Iglesia católica
debido a su catolicismo. A nivel de la estructura social, el anticatolicismo se
expresa en patrones de discriminación indirecta e institucional y en la
desventaja social experimentada por los católicos por ser católicos.2
Desde el inicio de la Edad Moderna,
la Iglesia católica ha buscado mantener su tradicional rol religioso y político
frente a los nacientes poderes seculares de Europa. Como resultado de estas
luchas surgieron actitudes hostiles frente a la autoridad religiosa, social y
política del papa y el clero católico. Esta hostilidad es conocida como
"anticlericalismo". A esto se suma la crisis de época que sobre su
autoridad espiritual representó la Reforma Protestante, dando lugar al
surgimiento de conflictos religiosos. En la actualidad el anticatolicismo ha
asumido varias formas, incluyendo la persecución de los católicos como minoría
religiosa, ataques por parte de los gobiernos a los fieles católicos y
discriminaciones virulentas contra su clero y sus laicos.
Haced caso a este viejo incrédulo
que sabe lo que dice: la obra maestra de la propaganda anticristiana es haber
logrado crear en los cristianos, sobre todo en los católicos, una mala
conciencia, infundiéndoles la inquietud, cuando no la vergüenza, por su propia
historia. A fuerza de insistir, desde la Reforma hasta nuestros días, han
conseguido convenceros de que sois los responsables de todos o casi todos los
males del mundo. Os han paralizado en la autocrítica masoquista para
neutralizar la crítica de lo que ha ocupado vuestro lugar. Feministas,
homosexuales, tercermundialistas y tercermundistas, pacifistas, representantes
de todas las minorías, contestatarios y descontentos de cualquier ralea,
científicos, humanistas, filósofos, ecologistas, defensores de los animales,
moralistas laicos: habéis permitido que todos os pasaran cuentas, a menudo
falseadas, sin discutir. No ha habido problema, error o sufrimiento histórico que
no se os haya imputado. Y vosotros, casi siempre ignorantes de vuestro pasado,
habéis acabado por creerlo, hasta el punto de respaldarlos. En cambio, yo
(agnóstico, pero también un historiador que trata de ser objetivo) os digo que
debéis reaccionar en nombre de la verdad. De hecho, a menudo es cierto. Pero si
en algún caso lo es, también es cierto que, tras un balance de veinte siglos de
cristianismo, las luces prevalecen ampliamente sobre las tinieblas. Luego ¿por
qué no pedís cuentas a quienes os las piden a vosotros? ¿Acaso han sido mejores
los resultados de los que han venido después? ¿Desde qué púlpitos escucháis
contritos ciertos sermones?





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